CINE JAPONÉS

CONTEXTO SOCIOCULTURAL

Cuando comenzó el cine japonés, Japón todavía se estaba acostumbrando a ser parte de un entorno global, ya que las políticas previas a la Era Meiji que empezaron en el 1868 impedían el contacto con el exterior. La diferencia cultural y el desconocimiento de cómo tratar con países del exterior, lo cual causó muchas diferencias que, en ocasiones, les llevó a entrar en guerra. Algunos ejemplos de guerras de esta época de cambio en Japón fueron la Guerra Sino-Japonesa, la invasión japonesa de Taiwán y la Guerra Ruso-Japonesa, todas teniendo lugar entre 1894 y 1905.

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En la Segunda Guerra Mundial, Japón por sus ideales imperialistas se unió al bando de las fuerzas del eje y acabaron dándole un motivo a Estados Unidos para que se uniera a la guerra finalmente al bombardear la base naval de Pearl Harbor el 7 de diciembre de 1941. El día siguiente al bombardeo, EEUU declaró la guerra a Japón y 3 días después, Italia y Alemania declararon la guerra a EEUU haciendo que estuviera completamente involucrada a partir de ese día en la Segunda Guerra Mundial.

Japón se encontraba militarmente vencido y bloqueado por la Unión Soviética y EEUU, además de moralmente abatido y con una economía decreciente que producía hambre.

Durante la Conferencia de Postdam, Roosevelt y Churchill pactaron el uso de las bombas atómicas, y se emitió una declaración solicitando la rendición absoluta Japón que, posteriormente, fue rechazada por el gobierno japonés.

Después de la aprobación de Truman, comenzaron los bombardeos atómicos. La primera bomba atómica de la historia, Little Boy, se produjo el lunes 6 de agosto de 1945 sobre la ciudad japonesa de Hiroshima. Tres días después, el jueves  9 de agosto de 1945, volvería a caer una nueva bomba, Fat Man, nuclear sobre otra ciudad, Nagasaki.

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La radioactividad de las bombas atómicas causó graves consecuencias: quienes no murieron en el momento, enfermaron rápidamente con síntomas e infecciones de diverso tipo, dejando unas secuelas durante décadas en las sucesivas generaciones, tanto físicas como morales. Se estima que a finales de 1945, las bombas habían matado a 140.000 personas en Hiroshima y 80.000 en Nagasaki, aunque sólo la mitad había fallecido los días de los bombardeos. En ambas ciudades, la gran mayoría de las muertes fueron de civiles.

Tras la derrota de Japón y de sus aliados, Japón fue juzgada por crímenes contra la humanidad el 29 de abril de 1946 en las que fue acusado de crímenes contra la paz, crímenes convencionales de guerra y crímenes contra la humanidad. La derrota también causó que la constitución japonesa cambiase para impedir que se usase la fuerza para resolver disputas y el ejército imperial japonés desapareció para dar paso a las fuerzas públicas de seguridad.

El gran reto del periodo de posguerra al que se enfrentó Japón incluía recuperar la identidad nacional tras la humillación y el dolor por las pérdidas civiles y militares, además de reconstruir económica, política y socialmente el país sobre las ruinas de la guerra.

CONTEXTO CINEMATOGRÁFICO

Después de la Segunda Guerra Mundial, el cine se ligó íntimamente a los intereses políticos de cada región, hecho que sufrió Japón tras la ocupación norteamericana. El cine norteamericano salió reforzado tras la victoria aliada y, gracias a los avances tecnológicos, consiguieron crear un cine más visible y cómodo para el espectador, contando con el cine negro como género identidad de Hollywood, un cine pesimista y cínico. En Europa, destacaban las producciones italianas marcadas por el nuevo estilo del neorrealismo y el cine de carácter comunista que dejaban las industrias manejadas por los poderes rojos.

En Japón, oprimida por la ocupación norteamericana, se había impuesto un régimen de censura en la filmografía nipona que afectaba a aquellas películas que exaltaran el feudalismo, el amor a la guerra y a las batallas, el nacionalismo, el militarismo y el culto a la venganza, propios de las dos décadas anteriores. Se prohibieron muchas cintas históricas bajo la excusa de intereses patrióticos o de huellas feudales, lo que borró de la producción nacional cualquier alusión a tradiciones ancestrales, artes marciales, formas de vestir, ideales marxistas…

En cuanto a la industria, el modelo capitalista estadounidense se calcó en Japón y se formaron las primeras majors japonesas: Shochiku, Toho, Daiei, Toei y Nikkatsu. Junto a ellas se formaron nuevas empresas como Shinotoho (Nueva Toho), surgida de huelgas de trabajadores.

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Durante los años 40 se produjo una asimilación del estilo de Hollywood y del cine europeo por parte de varios directores nipones, hasta el punto de exagerarlo e incluso mofarse de las aportaciones creativas del cine oriental. Esta asimilación también produjo una gran variedad de géneros, los cuales se adaptarán al estilo nipón y se consolidarán en la próxima década, junto a directores muy destacados como Akira Kurosawa, Kenji Mizoguchi, Yasuhiro Ozu o Mikio Naruse, entre otros, también conocida como la edad de oro del cine japonés.

Los primeros encuentros entre el cine japonés y las audiencias occidentales tuvieron lugar durante los años 50, década en la que comenzó a desarrollarse el interés por el cine injustamente catalogado como “periférico”. El éxito alcanzado por Rashomon, del genio Akira Kurosawa, hizo que otros festivales europeos comenzaran a exhibir films japoneses, caracterizados por su temática histórica que mostraban un Japón feudal repleto de samuráis, geishas, katanas y kimonos. Es decir, reforzaban la imagen exótica que el imaginario eurocéntrico poseía respecto a Japón, mientras ocultaba la situación contemporánea que empezaba a recuperarse de la postguerra.

La prensa y la crítica, fascinadas por el exotismo cultural, prestaron especial atención a esta cinematografía. Sin embargo, estas obras llegaron descontextualizadas respecto a la estética y la evolución histórica del cine en Japón, valorando el contraste entre las películas japonesas y las occidentales, conceptualizando al cine japonés como «diferente».

Tras este interés, el cine japonés entró en una fase de letargo hasta que a mediados de los años 70 se produce por parte de ciertos círculos académicos la reivindicación del cine clásico japonés.

PRINCIPALES CARACTERÍSTICAS

El cine llegó a Japón tras pasado un año desde su invención. Los japoneses no tardaron en hacer un cine propio que tenía como elemento común, el teatro Kabuki, teatro dedicado a las clases trabajadoras que buscaba su entretenimiento y ser su propia forma de expresión. El verbo kabuki significa “fuera de lo común”, identificándose que el cine japonés.

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Para el público europeo acostumbrado a los efectos del cine clásico, al igual que ocurre en el teatro, el cine japonés resulta exótico e inaccesible; siendo lento y de rutinas cotidianas, costumbres y hábitos. Japón era un país de gran riqueza cultural y de importante tradición teatral. Este país resistió vehementemente a la culturización materialista de occidente; de ahí viene nuestra limitación para entenderlo. El elemento más importante y de mayor peso es la tradición japonesa.

Este cine se caracteriza por poseer una estética particular y propia; pero tras la guerra, adquiere una proyección humanista y de realismo, además de continuar el método de los años 30, en el cual se mezclaban los descubrimientos de otras cinematografías existentes.

Es un cine polifacético, que tanto se dedicó a películas artísticas, como a films históricos o relacionados con los conflictos modernos. También predominan las de temática fantástica con criaturas monstruosas, y se imitaban películas o temas de occidente. Los expertos comentan  la insularidad y el ombliguismo japonés presente en sus películas como característica fundamental.

Posee un carácter sintético, de manera que los elementos de las películas se relacionan a través de una narración continua. La banda sonora es la encargada de unificar de igual modo a la narración, apoyando al ritmo.

Dentro de el mundo del cine japonés se encuentra una escuela cinematográfica que se divide en dos corrientes: el realismo y la fantasía representado por Mizoguchi, quien condujo al límite la lírica sobrenatural con su película Cuentos de la luna pálida.

En el año 1941: las diez cinematográficas más importantes, incluidas entre ellas Shôchiku, Tôhô, Nikkatsu, Tokyo Hessei y Koa, se fusionaron en tres empresas y se dispusieron a producir largometrajes promilitares que satisficiesen los estrictos estándares de gobierno. Esta consolidación dio un nuevo choque al sector, que a su vez provocaría el hundimiento de Nikkatsu durante varios años y se marca el inicio de una nueva productora, Daiei. Películas bélicas promilitares y los dramas de samuráis que reclamaban el concepto de Bushidô (el camino del samurai) se pusieron al orden del día.

Tras la batalla de Midway, cuando las cosas empezaron a ir mal en la guerra, el sector cinematográfico japonés empezó a sufrir los estragos, al igual que el resto del país. El acceso a material cinematográfico y la película virgen se hizo casi imposible y la producción cayó al punto más bajo de toda la historia.

Durante los años 40, la producción cinematográfica japonesa se propuso producir 90 películas cada años y en los momentos más conflictivos; como había ocurrido entre 1939 y 1945.

Japón estaba sumido en la guerra antes de concretar una alianza con el Eje. Como consecuencia, gran parte de sus películas se rodaban en China, y pretendían establecer enlaces o puentes entre el pueblo japonés y chino, al mismo tiempo que los sometían tanto política como culturalmente. Sus métodos no eran los más efectivos. A pesar de realizar doblajes en sus idiomas nativos, retrataban a este pueblo como arcaico o inflexible. Conforme avanzaba la guerra, los intereses eran menos optimistas, dejando ver su inconformismo.

Para el cine japonés, el fin de la guerra no fue el principio del fin, sino el fin del principio.

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, Japón fue ocupado por los americanos. Ellos los limitaron al consumo de animación estadounidense. Fueron años de censura tras la invasión de Manchuria. Estados Unidos y Gran Bretaña se convirtieron en sus principales enemigos. Este sentimiento de odio derivó en la representación de estas potencias con personalidades decadentes e indulgentes con la población, comparándolos con el pueblo de nipón. A pesar del sentimiento antibélico, fue justamente una película que instaba a la lucha, la que despertó su interés por los efectos especiales (responsables de poder llegar a la creación de la serie Godzilla).

Tras la guerra, un género que encontró su esplendor en los años 40 es el cine de samuráis, que se transforma en un cine de acción junto a personajes oscuros y violentos, centrándose en los guerreros cicatrizados tanto físicamente como psicológicamente. El cine de samuráis sería como el equivalente al western de Hollywood por estar presentes los duelos que en vez de pistolas usan katanas, el tema de honor es el elemento central de la trama, la venganza para aportar una estructura y sentido, y ropajes particulares. Su principal representante fue Akira Kurosawa.

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Otro género destacado es el que comprende a los dramas antibélicos de Kon Ichikawa. Son narraciones responsables socialmente hablando, que dieron lugar a una escuela. Son los responsables de que existan en el día de hoy, clásicos contemporáneos como La delgada línea roja. Entre sus características se distinguen una tendencia antinuclear, criaturas extrañas…

Para la población japonesa, la guerra obtuvo un carácter más amplio, íntimamente relacionado con su propia gloria y honra, acompañado con el dominio de las condiciones externas que con la lucha en sí. Esto se materializa en el sueño imperialista japonés, que conlleva la extensión del poder japonés al resto del mundo a través de todos los puntos cardinales que dirigen el mundo. Como comenta: “reunir bajo un mismo techo… a todos los hermanos de una familia”. Aseguraban que eran los demás pueblos los que no llegaban a entender el gran ideal que les ofrecía Japón.

Su producción se centró en las películas de época feudales:

  • Los jidaigeki, que durante épocas convivieron con el cine que mira a las clases más populare.
  • La vida contemporánea los gendaigeki, sobre una trama melodramática.
  • El shomingeki, una estructura temática basada en temas de la vida familiar y del individuo (la clase media baja) desarrollada a caballo de la comedia y el drama.

Todos los directores evolucionaron durante los ‘30 y ‘40 sobre estos tres modelos temáticos, abriendo nuevas puertas a otros subgéneros que facilitaron la riqueza de un cine en buena medida de autoconsumo, que sólo conseguirá darse a conocer en Occidente a partir de los años ‘50.

En los años comprendidos entre 1945 y 1952, Japón estuvo ocupado por los norteamericanos. Las películas de género histórico fueron prohibidas para evitar que se regresara al nacionalismo originado por la guerra. De esta manera se incita directamente a la realización de películas modernas y de actualidad, como los géneros que se producían en América. Durante estos años, la producción japonesa se redujo un 25 % y se estableció un sistema de censura que prohibía cualquier filme relacionado con el feudalismo, el amor a la guerra o el culto a la venganza (tópicos habituales de las décadas anteriores).

Fruto de esta estructuración que se llevó a cabo durante la ocupación norteamericana, durante esta época se produjeron algunas de las películas de autor más importantes de la historia de este país, como La puerta del infierno, de Teinosuke Kinugasa, la cual ganó el Festival de Cannes y se convirtió en la primera película de habla no inglesa que se llevó una estatuilla en los Oscar.

Esta americanización que sufrió el cine japonés facilitó la internacionalización de sus obras. En menos de 10 años, el cine nipón pasó de ser un gran desconocido a liderar los principales festivales de cine. Esto sucedió en parte gracias a los numerosos géneros que surgieron en esta época: cine de entretenimiento inspirado en las producciones norteamericanas de los ‘50, cine de monstruos y alienígenas influenciado directamente por las desgracias de Nagasaki e Hiroshima, películas documentales, cine de samuráis. Géneros híbridos los cuales aportaron a Japón una riqueza cinematográfica inigualable a nivel mundial, con una producción que se elevaba hasta las 500 películas anuales.

PRINCIPALES CINEASTAS

  • Kenji Mizoguchi: películas como Cuentos de la luna pálida de agosto (1953), El intendente Sansho (1954) o La calle de la vergüenza (1956) hicieron que se convirtiese en uno de los grandes directores del cine japonés. En los años 50 empezó a ser conocido por Occidente y en el Festival de Venecia fue premiado con el León de Plata por Cuentos de la luna pálida de agosto. Mizoguchi, a los 58 años, muere en Kioto por una leucemia.
  • Akira Kurosawa: conocido como “El emperador del cine” su cine era muy propio empleaba lentes de teleobjetivo porque creía que poniendo las cámaras lejos de los actores se lograban mejores interpretaciones, también usaba varias cámaras para tener varios planos de la misma escena. Las películas más destacadas son Los siete samuráis (1954), Vivir (1952) o Trono de Sangre (1957).
  • Kinuyo Tanaka: fue la primera mujer que dirigió una película. En los años 30 se convirtió en una estrella del mundo del cine y en los años 40 comenzó a trabajar con Kenji Mizoguchi. Dirigió películas como Pechos eternos (1955).
  • Yasujirô Ozu: era un director muy perfeccionista y es conocido por su técnica del uso de tomas fijas, su plano más característico está hecho a 90 centímetro del suelo. Uno de los largometrajes más conocido es Tokyo Story (1953), considerada una obra maestra.
  • Keisuke Kinoshita: fue un cineasta que buscaba el realismo fotográfico con tomas largas y empleaba la técnica de “fast cutting”.Keisuke dirigió Sekishuncho (1959) la primera película gay de Japón, también hizo Carmen viene a casa (1951), la cual fue la primera película en color de Japón.

FILMOGRAFÍA

  • El primer film de posguerra de Akira Kurosawa es No añoro mi juventud (1946), fue una incisiva crítica contra el régimen japonés durante el conflicto, ya que trata sobre la mujer de un disidente izquierdista, arrestado por sus tendencias políticas, así como una esperanza de una vida mejor para su país después de la guerra.  Está basada en el llamado ‘Incidente Takigawa’ de mayo de 1933 cuando el ministro de educación de la época, Ichiro Hatoyama, anunció que el profesor de la facultad de derecho de Kyoto Yukitory Takigawa fue suspendido de trabajo y sueldo porque su clase de teoría criminalista fue considerada marxista.

 

  • Otro largometraje de postguerra es Primavera Tardía (1949) de Yasujiro Ozu, director representante del shomin-geki (historias de la vida cotidiana tratadas en clave dramática con toques de humor, cercanas al melodrama). La película es de una sencillez demoledora, que despliega un poder de sugerencia tan envolvente como seductor. Plantea el drama de la pérdida, de la renuncia, con una naturalidad y una belleza desarmantes y conmovedoras. Noriko vive con su padre viudo y cuida de él, pero ya va siendo muy mayor para permanecer soltera. Su padre desearía casarla, aunque ello represente su definitiva soledad. Lo malo es que el candidato a matrimonio se casa con la mejor amiga de Noriko. Su tía Masa le presenta a un joven a su pesar.
  • Otra de las películas de Yasujiro Ozu es Cuentos de Tokyo (1953), considerada una de sus obras maestras. Cuentos de Tokyo narra la historia de unos padres ancianos, originarios de Onomichi, que visitan a sus hijos residentes en Tokio. Los primeros, provenientes del Japón rural, son rechazados en cierta medida por sus hijos, que están muy ocupados para prestarles atención. Pero la actitud de sus hijos contrasta con el comportamiento de su nuera viuda, que los trata con afecto. La humanidad evoluciona tan rápidamente que entre las generaciones se origina un abismo que las mantiene incomunicadas entre sí. Con este film, el autor expresa, desde el marco de su cultura y su país, sentimientos plenamente universales, lo cotidiano, permitiéndonos adentrarnos en un trozo de su vida.
  • De Kenji Mizoguchi se pueden citar entre un gran número de obras imprescindibles, Cuentos de la luna pálida (1953), El intendente Sansho (1954) o Los amantes crucificados (1954), films caracterizados por acercamientos a las tradiciones japonesas y al papel de la mujer; con su característico estilo de largos planos-secuencia y un sentido pictórico de la imagen que rechaza el montaje excesivo y los primeros planos.
  • Los siete samuráis (1954) de Akira Kurosawa es una de las películas más influyentes de la historia; influencia que se extiende a lo largo del tiempo hasta llegar a producciones de ahora mismo: de la acción frenética a las impactantes explosiones de violencia, de la composición de los planos a la misma línea argumental: desde la primera y más notable Los siete magníficos (1960) de John Sturges, que copiaba los diálogos del guión original de Kurosawa, hasta otras como El equipo A, donde se aprecian rasgos de la cultura pop de la de la película original de Kurosawa. La historia nos sitúa en el Japón del S.XVI donde una aldea de campesinos indefensos es repetidamente atacada y saqueada por una banda de forajidos. Aconsejados por el anciano de la aldea, unos aldeanos acuden a la ciudad con el objetivo de contratar a un grupo de samuráis para protegerlos. A pesar de que el único salario es comida y techo, varios samuráis se van incorporando uno a uno al singular grupo que finalmente se dirige a la aldea.

 

  • La condición humana I: no hay amor más grande (1959) dirigida por Masaki Kobayashi es la primera película de una trilogía de films antibelicista. Ambientada en los últimos años de la segunda guerra mundial, cuenta la historia de Kaji, un joven socialista japonés que quiere escapar de los horrores de la guerra a toda costa. Su desprecio por el conflicto bélico le impulsa incluso a rechazar a su novia, quien está dispuesta a casarse aunque él tenga que partir a la guerra. Kaji se niega pues no comprende qué sentido tiene contraer matrimonio si luego tendrá que abandonar a su mujer para ir al frente de batalla. En esta primera entrega de la trilogía, se muestran los horrores de la guerra creando una atmósfera capaz de sacar lo peor del ser humano.

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Este trabajo ha sido realizado por el subgrupo 2 del grupo C.

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